Mi fiera corrupia mayor, tiene hoy tres años y 9 meses, nació un 29 de mayo de 2003, pequeñito y por cesárea.

Tuvo cólicos, nos trajo noches sin dormir, sonrisas, también disgustos y fue creciendo y ha llegado hasta aquí.

Es un niño extremadamente sensible, solitario, muy curioso y preguntón, miedoso, y hasta un poco hippie pues siempre dice que si le van a pegar se va o les da una flor.

Para mí, quizás porque soy su madre, no es un niño con intereses normales. Lleva tiempo que el tema de la muerte le preocupa y le hace sufrir. Hace poco salió un amigo imaginario que se llama el otro roger, y que sus padres murieron de hambre y su hermanita también y ahora está solito. Según su psicóloga tiene un carácter de adulto y es tremendamente serio.

Realmente es un niño solitario y quizás serio, pero tienes unos ojos grandes y oscuros que te sonrien cuando te miran, su sonrisa es dulce, sus carcajadas son como cascabeles, sus ocurrencias siempre son geniales para mí, es tremendamente inocente, carente de maldad,
puede que le cueste enfrentarse a los otros niños, pero es su manera de ser.

Adora a su hermana, ha tenido que soportar que yo le mine la autoestima en muchas ocasiones porque hay que insistirle mucho para que haga las cosas porque se despita mucho y yo tengo muy poca paciencia, me ha ayudado cuando el dolor no me deja moverme, es un gran niño, quizás ausente a veces, solitario, miedoso, pero lleno de bondad y tremendamente elocuente.

Es mi fiera corrupia mayor, el que enseñó a ser madre, el primero que me dedicó una sonrisa, el primero que me llamó mama.
Él me devolvió las ganas de reir, el miedo a llorar, la ilusión por seguir, la fuerza para luchar.

Te quiero Roger, por todo .... por ti.